
papeles rosados pegados en la pantalla, recordándome de lo que debo hacer o tengo pendiente, medio vaso de coca cola lleno a 10 centímetros de mis manos, la mano derecha fría cómo el océano que ahora nos separa, y yo decidí quebrarlo por completo, ahora nos separa todo el agua del planeta, ojala nadie se la tome, no sería bueno, prefiero navegar. pensé, escuché, escuché por esos teléfonos con vasos y un cable, por ahí me dijeron desde Plutón que hay un cielo azul que me espera, y mucho mejor si lo recorro en bici, les respondí de vuelta metiendo mi boca en el vaso que eso es lo único que me importa ahora y que si podrían mandarnos por favor nubes para ocuparlas de almohadas, que las de acá se llenaron de smog, me respondieron que eso a cambio de que yo sonriera, y cuándo me dijeron eso ya estaban mis labios separados y estirados creando margaritas en mis mejillas, con esa cara que uno tiende a poner cuándo es valiente y le dicen algo que hace bien, algo que limpia de a poco los pedazos que quedaron en el suelo.y ahora tengo una nube nueva





